Lo primero que debe dar una superficie de cocina no es aspecto, sino facilidad de limpieza. Las partículas de grasa que se liberan al cocinar se depositan en la pared como una película fina; que esa película salga sin marca decide el aspecto de la pared unos años después.
El frente de cocina es otro asunto
La franja entre placa y encimera recibe salpicaduras, calor y vapor directos: es territorio del vidrio y la cerámica. Pinturas y acabados decorativos van en la pared sobre los muebles, en la zona de comedor y en el techo.
Continuidad en cocina abierta
Si la cocina se abre al salón, ambas superficies deben rematarse entre sí. Una composición habitual lleva la textura decorativa del salón hasta la zona de comedor y luego pasa a un acabado muy lavable de la misma familia tonal en la zona de cocción, con el cambio apoyado en una línea arquitectónica.
Muebles y madera
En una renovación, las puertas envejecen antes que las paredes. Las pinturas de conversión que agarran sobre distintos soportes permiten renovar el color de puertas y estantes sin cambiar toda la cocina.























