En horeca la decisión empieza por la estética y termina en la explotación: frecuencia de limpieza, días de cierre por obra y posibilidad de reparación local pesan tanto como el aspecto.
Superficies que construyen identidad
Los acabados con veta de mármol, piedra antigua y metálicos dan al local un carácter fotografiable. En halls y entradas estas texturas decoran por sí solas, y su efecto crece cuando el resto de la sala se mantiene sobrio.
Las superficies que se tocan
La franja donde los respaldos rozan la pared, los pasillos de servicio y las zonas tras las mesas se desgastan antes. Un acabado muy lavable en esas zonas libera la textura decorativa para las áreas que solo se miran.
El calendario de obra
Los acabados decorativos se aplican en varias capas, y los tiempos de secado marcan el plan. Pedir por escrito el número de capas y los tiempos de espera al equipo aplicador aclara desde el principio cuántos días cierra el local.























