La pared del salón se mira más tiempo que cualquier otra superficie de la casa, así que el color por sí solo no basta para decidir. Cómo rompe la luz la textura, con qué frecuencia hay que limpiar la superficie y cómo se relaciona con el mobiliario pesan lo mismo.
Elegir la textura según la luz
En salones amplios con luz natural, los efectos mármol y travertino ganan profundidad: la superficie cambia según gira la luz. En estancias orientadas al norte, los acabados nacarados y de aspecto seda aportan movimiento sin cerrar el espacio.
Una pared o toda la estancia
Las pinturas de efecto suelen reservarse a una pared de acento: detrás del mueble del televisor, frente al sofá o en un pasillo de paso. Una pintura interior mate y lavable en el resto empuja hacia delante la pared texturada.
Mantenimiento y lavabilidad
En viviendas de planta abierta, el salón recibe más olores de cocina y polvo. Un acabado con buena lavabilidad, junto a la textura decorativa, es la mitad práctica de la decisión.























