La decisión se toma donde el edificio se encuentra con su clima. El mismo color no se comporta igual en un edificio frente al mar que en clima continental: la elección mira primero la carga que debe soportar la superficie y después el aspecto.
Puenteo de fisuras y elasticidad
En superficies que se dilatan con los cambios de temperatura, los revestimientos elásticos puentean las microfisuras y retrasan la llegada del agua a la estructura. Donde hay mucho movimiento, esto va antes que el aspecto.
Ensuciamiento y autolimpieza
En fachadas expuestas al tráfico, la poca suciedad que retiene la superficie y cómo la lava la lluvia deciden el aspecto unos años después. Las pinturas de fachada con base de silicona destacan en este punto.
Textura y arquitectura
Los revestimientos decorativos granulados y con base de piedra ocultan mejor los defectos que la pintura lisa y dan carácter al edificio. Una composición escalonada, revestimiento texturado en las plantas bajas y pintura lisa arriba, equilibra coste y mantenimiento.
Los detalles rematan la fachada
Una fachada ejecutada antes de resolver vierteaguas, petos y encuentros no dura. En esos puntos la impermeabilización va antes que la pintura.






















